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Con dos cementerios reconocidos, uno católico y uno para librepensadores, este municipio del norte del Quindío guarda entre sus anécdotas la petición que hiciera un ilustre ciudadano y varios de sus amigos al momento de su muerte.

IMG 2813La historia surge del comentario que alguna vez le compartió Braulio Botero a su familia. El hombre, inspirador del primer cementerio libre de Latinoamérica, construido en la localidad sobre el primer tercio del siglo pasado, por encima de la persecución de la iglesia católica y del mismo partido Conservador que manejaba la hegemonía del poder,  tuvo la valentía de terminar su obra e incluso de mantenerla en el tiempo pese a varios intentos de sus enemigos por acabar con el panteón. Sin embargo, no se pudo consumar una de sus últimas peticiones luego de su deceso a mediados de los años 90.

Cuando se produjera su muerte, dijo que lo enterraran parado como tributo a esta obra hecha en nombre de la libertad. El mismo requerimiento lo hicieron los amigos que lo acompañaron en la construcción de este lugar.

IMG 2817Décadas después fue superior la trascendencia de sus palabras, que la realidad de los hechos. Cuando se produjo su muerte, por cuestiones relacionadas con el tamaño del lote donde está ubicado el cementerio, no fue posible cumplir con su deseo, pero el mito de sus palabras se mantiene y muchas personas piensan que allí hay muertos parados.