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Un paseo en bicicleta por la geografía quindiana plantea diferentes retos para sus practicantes: la posibilidad de recorrer maravillosos paisajes cafeteros, medir la condición física o compartir buenos momentos con los amigos.

Ante el boom del ciclismo colombiano en el mundo, grupos de aficionados exploran los valles y las montañas quindianas para percibir la misma adrenalina que los nacionales sienten cuando conquistan las cimas de Los Alpes.

IMG 20150220 WA0008 copiaBien temprano en la mañana, los ciclistas cruzan raudos las calles citadinas para avanzar por la vía a Chaguala para  internarse luego en rutas y caminos veredales cargados de  árboles, pájaros y cultivos que conducen a los municipios del norte. Salento es el primer punto de llegada. Un café, hidratación, un bocadillo, el reconocimiento de su arquitectura tradicional  y rumbo al Valle de Cocora, el espectáculo natural que alcanza ese grado de excitación por el paso del viento frio que atempera el cuerpo.

Filandia es un nuevo punto de encuentro. Si no hay afanes, un almuerzo es el mejor complemento de una

jornada llena de energías. La bajada es más relajada pero no menos emocionante. Algunos encuentran una trocha que conduce al municipio de Circasia y otros lo hacen por la autopista del café hasta retornar a la capital.

Cada vez más se fortalece la afición por un deporte y cada vez más se aprende a disfrutar este territorio de aire limpio, temperatura ideal y paisajes sorprendentes.

Los extranjeros ya han descubierto.

En mapatur.com te proponemos este plan.