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A pesar de ser una ciudad muy joven, el arte urbano de Armenia es considerado una riqueza cultural que fortalece sus zonas urbanas, su arquitectura y sus entornos naturales. Pese a ello, la mayoría de sus habitantes aún no interpretan el significado de este tesoro, que en su mayoría se exhibe en el espacio público.

Muchas personas reconocen la escultura de Simón Bolívar que está ubicada en una de las esquinas de la plaza que lleva su mismo nombre e identifican la grandeza de este personaje latinoamericano, sin embargo muy pocos pueden decir quien fue el creador de la obra y desde qué año fue ubicado en este lugar.

ALT riquezas culturales de ArmeniaPara responder a este interrogante podemos decir que otro destacado personaje del entorno local fue el encargado de esculpir el bronce que dio forma a la figura. El maestro Roberto Henao Buriticá lo hizo en Cali luego de tener en sus manos los diseños que fueron bocetados en París, la capital francesa. Las motivaciones que tuvo la Sociedad de Mejoras Públicas de la época, para proponer la elaboración de este ícono, estuvieron centradas en la celebración centenaria de la muerte del libertador. Si, la estatua de 98 centímetros llegó hasta este escenario en 1930 para no irse jamás.

Un nuevo símbolo que también hace parte del arte urbano de Armenia es el tronco y el hacha, una manifestación artística inspirada en la rudeza que debieron emplear los colonizadores para conquistar esta tierra de maraña, frondosos árboles y guaduales imposibles de cruzar. La escultura fue delegada al mismo escultor de la estatua de Bolívar, Roberto Henao Buriticá, por el alcalde de la época, Julio Flórez Batancourth, cuando la ciudad conmemoraba sus cincuenta años de fundación.

El 14 de octubre de 1939 fue entregada y ubicada en el antiguo cementerio San Esteban, lote donde se halla en la actualidad la terminal de transportes de Armenia. A raíz de la creación del departamento del Quindío en 1966, fue trasladado al Parque Fundadores donde permanece desde entonces.

Un personaje que habita con propiedad el etéreo espacio de este mismo parque es Jesús María Ocampo, el fundador de la ciudad. Comparte mausoleo con los restos de su esposa María Arsenia. Una administración municipal pasada concibió la idea y hoy este entorno cultural cobra vida y llama la atención de algunos ciudadanos y turistas que toman sus fotografías para registrar la experiencia.

Si bien hemos hablado de tres piezas que conforman las riquezas culturales de Armenia, se podrían contar decenas que permanecen invisibles dentro de la celeridad y el ritmo de vida que ha tomado la ciudad.  

Otras obras de nuestra cotidianidad

El arte urbano de Armenia está compuesto por monumentos y diversas obras que no se ubican dentro de ese rango de calificación pero que tienen significados relevantes, unos más que otros, por supuesto.

La Rueda de Peltón, el homenaje al Yipao, la obra de arte Cristo Vive, el arriero caficultor, el homenaje a la libertad, el busto de Antonio José de Sucre, entre otros, conforman un valioso grupo de piezas de patrimonio cultural que todos los habitantes de la ciudad deberíamos conocer más en detalle.

La Corporación de Cultura de Armenia, ha publicado un libro corto y de fácil lecturabilidad donde se describen las historias que conforman las obras de arte urbano de la ciudad. Es un documento de casi 30 páginas que recreado con fotografías y sustentado con la historia de Ana, una niña estudiante de un colegio de Armenia, narra la invisibilidad y el olvido de muchas obras situadas en los espacios públicos.

Descargas libro aquí

Se recomienda para menores de edad, no solo para que puedan interpretar parte de los testimonios de la capital en torno a su cultura, sino también para los adultos, a quienes la información les permite reconocer el entorno en el que han vivido por tantos años.