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En este relato de Jaime Lopera Gutiérrez se explican en detalle los hechos que condujeron a la separación del Quindío del departamento de Caldas para convertirse en una entidad territorial autónoma e independiente.

En marzo de 1906 un grupo de comerciantes y finqueros quindianos solicitaron la anexión a Caldas, pero suprimiendo el Departamento de Cartago y añadiendo a la Provincia de Robledo (integrada dentro del Departamento de Manizales), más los municipios de Armenia, Calarcá, Filandia y Circasia.

GENOVANo obstante en 1911, el concejo municipal de Calarcá –que era muy importante en aquel entonces- envíó otra comunicación a los miembros de la Asamblea Departamental de Caldas solicitando la creación de una provincia que de nuevo se debería llamar “Provincia u Hoya del Quindío”, la cual incluiría los municipios de Santa Rosa, Pereira y Segovia. Desde esos momentos se notaban las quejas contra el centralismo rentístico que dominaba las preocupaciones de la provincia frente a Manizales. Este tipo de protesta se manifestó más tarde en el Quindío bajo la forma de ese movimiento de 1920 propiciado por los pequeños productores de tabaco contra los guardas de rentas de Caldas.

 

CORDOBAAl finalizar la década del veinte, se formalizó otra demanda autonómica quindiana. En 1928 se reunió en Filandia la primera convención de municipalidades del Quindío (incluyendo a Pereira), que concluyó en ideas tales como restablecer la industria tabacalera, conseguir créditos para la construcción de carreteras, incluyendo la que iría desde la Estación de Nacederos en Pereira hasta Armenia, carretera que había sido ordenada por la ley 86 de 1927.

Años después las actitudes separatistas del 28, todavía soterradas, habían seguido su curso. Solo en 1951 se propuso formalmente la creación del departamento del Quindío. Una asamblea de comerciantes, empleados e intelectuales de Armenia se realizó en 1949 en el teatro Bolívar de esa ciudad, y allí se planteó crear una junta bipartidista que agitara el proyecto. Debido a las rivalidades personales y políticas estas actividades no culminaron felizmente, a tal punto que cuando expiraban los requisitos formales para presentar la petición al Congreso (es decir, con la firma mayoritaria de los concejales de la región), dicha junta vio frustrada sus ambiciones por falta de ese respaldo general.

Quindío AntiguoPero surgieron nuevos argumentos emocionales a los quindianos. Como en el Departamento del Quindío se tenían grandes extensiones de tabaco, los hacendistas caldenses encontraron en este producto un excelente recurso fiscal. Como hacia 1920 a Manizales le preocupaba mucho el contrabando de la hoja que tendía a disminuir las rentas departamentales, entonces desde la capital caldense se reforzaron los controles de los guardias de renta, a tal punto que fueron tan abundantes las manifestaciones en Armenia y en Calarcá, que no solamente se quemaron algunas plantaciones sino también archivos y sumarios de la administración municipal.

Las intenciones continuan

En la década del cuarenta las intenciones separatistas eran las mismas: pero en 1946 el centro del debate fue la persecución contra el Quindío que se atribuía al gobernador José Jaramillo Montoya. Por ejemplo, la Asamblea solicito la departamentalización del colegio Rufino José Cuervo de Armenia, mediante una ordenanza que en principio fue firmemente vetada por el ejecutivo departamental. No obstante, antes que este veto se convirtiera en un problema de orden público, la gobernación decidió aprobarla a las carreras durante la segunda vuelta del proyecto.

CALARCÁPara muchas personas la fecha incuestionable del movimiento separatista quindiano fue 1951. Serios estudios sobre los requisitos constitucionales para la creación de nuevas entidades territoriales fueron realizados por los promotores Euclides Jaramillo y Elias Vélez, para concluir que los municipios de entonces tenían las exigencias de población y presupuesto para integrar la nueva sección territorial. Por lo tanto, una asamblea ciudadana, realizada en el teatro Apolo, a mediados de 1951, creo una junta bipartidista donde dominaban los pequeños comerciantes, los empleados y los intelectuales.

La estrategia quindiana esta vez puso sus ojos en otra clase de peticiones. Se trataba de diferenciar la región por la vía institucional, creando entidades que alargaran la distancia con Manizales y le dieran una fisonomía singular a la nueva región. Nació entonces la idea de crear la Universidad del Quindío, que finalmente comenzó a funcionar en 1962. Al mismo tiempo, en 1952, se crearon las Diócesis de Pereira y Armenia, esta última con los municipios del Quindío, gracias a la diligencia del Nuncio Apostólico Antonio Samoré quien ya había sido convencido de cubrir esta comarca con sus propias parroquias. El primer obispo fue Monseñor Martínez Vargas quien, en su primer sermón, dijo que venía en pos “de cristianizar a esta sociedad empeñada en paganizarse”, aludiendo a los fenómenos de violencia política que estaban ocurriendo en la región.

No parece haber sido una coincidencia que, por esta misma época se creara el club de fútbol Deportes Quindío que comenzó a participar en los campeonatos nacionales, hasta ser el campeón en 1956. Esta entidad nació como una herramienta de unión de voluntades para jugar contra los tres equipos de Manizales, pero también para mitigar los problemas de una violencia que ya estaba en las calles quindianas.

Hacía 1953, es decir después del golpe de estado Rojas Pinilla, fue nombrado como  gobernador de Caldas el coronel Gustavo Sierra Ochoa, quien hizo causa común con los manizaleños para rechazar o negar el proyecto autonomísta del Quindío. Dicho coronel le dio a la campaña un carácter subversivo a tal punto que Elías Vélez, uno de los promotores de la primera junta autonomísta, fue conminado por el alcalde de Armenia, subalterno del coronel, a abandonar sus actividades proselitistas, amenaza que solo abundó a favor de la nueva junta.

En marzo de 1954, se realizó una asamblea en el Club América de Armenia para crear una nueva Junta Directiva del Movimiento Pro-Departamento del Quindío, en vista de que la anterior prácticamente había sido disuelta por el coronel Sierra Ochoa. Simultáneamente se había realizado en Circasia una asamblea de comités de cafeteros del Quindío y del norte del Valle donde el mismo escritor Euclides Jaramillo, en una vibrante intervención, reclamó la solidaridad de los cafeteros en torno al deseo autonómico. El clima de violencia política era insostenible por esa época. Pero se notaba que la presión del gobierno de Caldas contra Armenia  era cada día mayor, empujada por el alcalde militar de Armenia, el coronel Antonio Cote.

Al asumir la junta militar, el 10 de mayo de 1957. se hizo una nueva asamblea en el teatro Yanuba de Armenia donde Elías Vélez Palacio retomó la lucha autonomista. El 2 de octubre de 1957 otro grupo de quindianos envió un memorial a la nueva junta militar solicitando la creación del departamento del Quindío. En ese memorial por primera vez se anexan las firmas de los concejales de Sevilla, Caicedonia, Alcalá y Ulloa.

En una posterior entrevista de una comisión de quindianos a la junta militar del gobierno, se obtuvo la creación de la jefatura civil y militar del Quindío, como institución autónoma de Manizales. Con la creación ya formalizada de un tribunal judicial, el Hospital de Zona, la Universidad del Quindío y la Diócesis de Armenia, que eran señales de independencia administrativa, nuevamente se presentó en la Cámara de Representantes, un proyecto de ley que creaba el departamento del Quindío, proyecto de ley que de nuevo mostró resultados negativos.

Parque antiguo del QuindíoEl empujón de la última década

El Quindío no daba el brazo a torcer. Una nueva asamblea general, a la que se le dio el carácter expresamente de Cabildo Abierto, revivió la campaña nombrando una nueva junta bipartidista y representativa que, esta vez contaba con un grupo de activistas quindianos en Bogotá, coordinados por Horacio Gómez Aristizabal y Bedmar Vásquez. Esta nueva junta creó subcomisiones, confeccionó un mapa provisional y viajó a todos los municipios de la región para consolidar la campaña, de nuevo solicitando a la Junta Militar de Gobierno la creación del departamento por decreto.

En 1958, los representantes quindianos a la cámara presentaron el primer proyecto de ley para la creación del departamento que, por ausentismo, fue rechazado el 3 de diciembre de ese mismo año, lo cual fue un golpe muy fuerte a la junta central que se declaró en receso hasta el año siguiente.

Todo el trabajo de movilización de masas, de publicidad, de reclamos ante las autoridades nacionales de foros y debates públicos, culminó en una cuarta fase entre 1965 y 1966. Eliminados los cuatro municipios del Valle (para no afectar los votos de los parlamentarios del Valle), el proyecto de ley recibió el respaldo de todos los concejales del Quindío. El proyecto fue presentado en el año de 1965. Después de ser aprobado en la cámara paso al Senado donde fue aprobado el 19 de enero de 1966 y sancionada la ley por el Presidente Valencia el 7 de febrero de 1966.