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Ver su estructura, un concepto sublime de arquitectura republicana, es tan sorprendente como conocer la insospechada e inusitada historia que rodeó su construcción.

Transcurría la segunda década del siglo XX. Un hecho de discriminación desataría la fuerza de un grupo de jóvenes que los llevaría a hacer lo impensado, en una sociedad marcada por la supremacía del partido Conservador y el poder de la iglesia católica.

mapatur.com interior cementerio libre de CircasiaEl suceso se presentó en el municipio de Circasia, una población colombiana ubicada en el departamento del Quindío. Todo empezó cuando el párroco del pueblo no quiso enterrar en el cementerio a un hombre evangélico. No contento con ello llamó a sus homólogos de Armenia y Montenegro para que tomaran su misma posición.

La familia, intimidada por el alcance de esta decisión, no tuvo más remedio que sepultar el muerto en el patio de su casa. A los pocos días, corrió el rumor de que las aguas del riachuelo que pasaba cerca de la vivienda estaban contaminadas por la descomposición del cuerpo y empezó otro calvario para los acorralados e impotentes parientes.

En una actitud de rebeldía y desafiando la institucionalidad del momento, el joven Braulio Botero pidió a su padre un pequeño lote olvidado de su finca para hacer un sitio abierto e incluyente en el que tuvieran cabida pitonisas, suicidas, adventistas y todos aquellos declarados por fuera de la iglesia católica.

La revolución

mapatur.com tribuna cementerio libre de circasiaAhí empezó otra historia. En compañía de sus amigos y de quienes siguieron sus ideas liberales comenzó su propia cruzada para adquirir recursos de la misma manera en que se habían levantado templos y edificaciones. A punta de bazares, venta de empanadas y donaciones le dieron forma a un proyecto que se convirtió en una proclama a la libertad. Sin saberlo construyó el primer cementerio libre de Latinoamérica cuando apenas empezaba la tercera década del siglo. Su actitud le costó la excomunión, un calificativo que no lo detuvo jamás en su propósito.

No fue fácil sin duda, pero constituyó su mayor legado, una obra que hoy le reconoce su valentía y que plasma en detalles sus ideales de vida. El diseño cargado de elementos característicos de la arquitectura inglesa y francesa, agrupados alrededor de lo que significó la nueva república, luego de la independencia de España, se fusionó con la regla y la escuadra, símbolos de la masonería, jardines y bóvedas bien esculpidas, una tribuna para despedir a los muertos e incluso un himno que narra una oda a lo que ya partieron.

Llegar no reviste dificultad. Se halla a un costado de la vía que saliendo de Circasia conduce hacia Montenegro. Está situado a 10 minutos de Armenia, a 20 de Salento y podríamos decir que se encuentra en el corazón del Eje Cafetero colombiano.

Visitarlo no solo es interactuar con un momento de la historia transformado por la sensatez y el sentido común, sino reconocer el territorio como un elemento vivo que nos enseña y estimula nuestras pasiones.

Como habitante de esta zona o como turista, tienes la oportunidad de disfrutar este lugar considerado atractivo turístico, mausoleo o panteón de la libertad.

En www.mapatur.com te lo proponemos.