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Armenia encierra en uno de sus patrimonios más insignes, su vieja estación del ferrocarril, un tesoro que busca brillar entre quienes creen en el arte y la cultura y quienes poco a poco se han dejado seducir por esa percepción de valoración que imprime en el inconsciente la estética, la historia y las expresiones que surgen alrededor de una sociedad para dejar huella.

MAQUIEste lugar que poco tiempo lleva en la ciudad es el Museo de Arte del Quindío, Maqui, un escenario que transmite esplendor, admiración y que marca una extensa línea de comunicación entre los creadores de las obras y el público.

Más de 109 expresiones de arte se exhiben en esta sala que se presenta como un escape al ritmo frenético de la capital. Fotografías, grabados y mixiografía sobre acrílicos hacen parte de este inventario que recrea el mundo surrealista de la ciudad.

El silencio es un atributo que habita en este sitio, como también la variedad de piezas que decoran las vetustas paredes de esta edificación, que fuera usada en el pasado como bodega de almacenaje de café antes de enviarlo vía férrea al puerto de Buenaventura para su exportación.

Una sorpresa se puede encontrar en su visita a Maqui, la presencia de su directora, María Cristina Mejía Arcila, una mujer enamorada del arte, excelente conversadora y la voz más autorizada para hablar sobre lo que expresa este recinto en su conjunto.

Es muy fácil llegar. Ya en la estación del tren, usted se dirige a las oficinas de tránsito municipal y en vez de entrar directamente a ellas, sigue unos pasos adelante para encontrarla. El ingreso es gratuito.