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Su arquitectura no solo amerita el registro de tomas fotográficas para el recuerdo, sino la evocación de una época dorada del territorio, cuando aún esto era el Viejo Caldas.

Es una de las pocas  fondas originales de la región. Está ubicada en el cruce entre Montenegro, Filandia y Quimbaya, en una vereda que lleva su mismo nombre: La Española.

Su dinámica económica ya no es la misma de aquellos tiempos en que todo lo tenían: granos, productos agropecuarios, utensilios, herramientas y hasta accesorios para coser y remendar. Ahora se asemejan más a misceláneas, pero, por lo menos La Española sigue manteniendo su esencia, su estilo y sus nostalgias.

Frente a ella, el Jeep Willys continúa sus paradas para trasbordar pasajeros que vienen y van en medio de la cotidianidad de sus actividades laborales.

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El próximo sábado o domingo o cuando visite el Quindío se puede dar un paseo por este sitio cargado de historias e imágenes, agradable por sus paisajes y tan esplendoroso como en sus primeros días.

Para llegar a ella se debe tomar la vía principal entre Montenegro y Quimbaya hasta llegar al sector de Santana, a mitad de camino, y preguntar a la Policía de carreteras que siempre permanece en ese lugar. De Armenia allá no pasa de los 35 minutos de viaje.